Eugenio Borgna fue un destacado psiquiatra italiano. Investigador de las emociones, comprendió, como Franco Basaglia, que cuando se habla de salud mental y malestar es necesario recuperar al individuo y, por lo tanto, la empatía y el diálogo entre médico y paciente. Fue un exponente de la antipsiquiatría, ese movimiento que en 1978 llevó al cierre de los manicomios y a la llamada «ley Basaglia» en Italia.
Fue profesor libre en la Clínica de las enfermedades nerviosas y mentales de la Universidad de los Estudios de Milán y era jefe emérito de Psiquiatría del Hospital Mayor de Novara.
Autor de varios libros en los que desarrolla el tema de las emociones que habitan nuestra vida interior —como la nostalgia y los sentimientos de culpa, la inquietud y la desesperación, la ansiedad y los remordimientos, las esperas y las esperanzas, la alegría y la soledad—. Sobre las emociones y la importancia que dio a la relación con los pacientes, dijo:
Este paciente que está frente a nosotros no es una «cosa» enferma, indiferente al contexto ambiental e interpersonal; sino que es una persona que puede aceptar, o rechazar, la terapia y que puede colaborar, o negar toda colaboración, en la medida en que sea, o no sea, acogida y respetada en su libertad asediada, y en su significación humana. Cada diálogo, cada conversación, es posible solo si quien habla y quien escucha, quien da los cuidados y quien los recibe, se entienden en la reciprocidad abierta (a veces ambigua y antinómica) de su lenguaje y de sus horizontes de significado, en sus articulaciones espacio-temporales, en su apertura dialógica.
Sus obras rehúyen el lenguaje del especialismo, a la vez que buscan el encuentro constante con la gran literatura, de Proust y Thomas Mann a Goethe, y con la poesía, de Emily Dickinson y Antonia Pozzi a Leopardi.
Eugenio Borgna falleció en Borgomanero, en la provincia de Novara, donde había nacido en 1930. Tenía 94 años.
La escucha amable es su primer libro traducido al español.
