Cuando pensar deja de empezar dentro

Cuando pensar deja de empezar dentro

No pensamos y después escribimos: pensamos escribiendo, y ese desplazamiento empieza a hacerse visible también en otros lugares

Por Pablo Odell, editor

Abrimos la Revista Xoroi preguntándonos por el medio. Después vino el vínculo. En el tercer numero las condiciones. Y, finalmente, apareció una sospecha más incómoda: quizá el sujeto tampoco estaba dónde creíamos.

Pero incluso esa pregunta se quedó corta. Una vez que dejamos de preguntar quién piensa, aparece otra más difícil: ¿cómo ocurre algo?

Durante mucho tiempo imaginamos el pensamiento como una escena relativamente estable. Primero alguien piensa. Después escribe. Después actúa. La operación aparecía como una consecuencia. Hoy esa secuencia empieza a mostrar fisuras. Porque han aparecido nuevas inteligencias que vuelven visibles operaciones que quizá siempre estuvieron ahí. Pensar nunca fue una actividad completamente interior. Quién escribe lo sabe: uno empieza un texto creyendo que tiene algo para decir, pero escribe una frase y descubre otra, corta un párrafo y aparece un problema, borra una palabra y cambia una idea. Es el pensamiento apareciendo en la propia operación.

No pensamos y después escribimos: pensamos escribiendo, y ese desplazamiento empieza a hacerse visible también en otros lugares: conversaciones donde una formulación inesperada reorganiza una posición, procesos donde una herramienta no responde una pregunta sino que obliga a formular otra, experiencias clínicas donde no se entiende primero para actuar después, sino donde ciertas operaciones permiten reconocer algo que antes no podía aparecer.

Y también, en este medio extraño donde una inteligencia entrenada sobre fragmentos humanos devuelve formulaciones, reorganiza recorridos, acelera asociaciones y vuelve visibles ciertas condiciones del pensamiento. No porque piense por nosotros, ni porque nosotros pensemos igual que ella, sino porque obliga a volver visible algo que durante mucho tiempo permaneció oculto: que pensar nunca ocurrió solos.

El sujeto no desaparece, la autoría sigue importando, pero entre una idea y una acción nunca hubo una línea recta, siempre hubo composición: lenguaje, lecturas, conversaciones, herramientas, protocolos…

Este número nace desde ahí, para preguntarse otra cosa: ¿qué significa operar cuando dejamos de imaginar la acción como aplicación de una intención, y empezamos a sospechar que muchas veces el pensamiento aparece en el acto mismo de componer?

Ya no solo quién está ahí. También qué composiciones permiten que algo llegue a existir.

Xoroi Edicions
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.