Otras locuras
Esto no estaba antes
Seguimos con atención a Gustavo Dessal en El manicomio global. Hay en sus textos algo que nos interesa especialmente, no tanto por su desarrollo como por la zona que abre: una fricción entre goce, lenguaje y lo que hoy empieza a aparecer en pantalla sin cuerpo. Un fenómeno se muestra sin necesidad de cerrarse del todo. La perversión es una propiedad exclusiva del ser hablante.
No todos los humanos dan muestras de su goce más salvaje. No porque no esté ahí, sino porque algo lo contiene. El lenguaje, que atraviesa el cuerpo, también levanta una barrera. Entre lo que empuja y lo que detiene, algo queda dividido.
Han empezado a circular imágenes. No son reales. No hay cuerpos. No hay escenas filmadas. Y sin embargo, algo se muestra. No se trata de lo que ocurre, sino de que la aparición ya no depende de que algo haya ocurrido. Se intentan poner límites. Se entrenan para negarse. Para corregir. Pero el límite es frágil. Siempre lo ha sido. No se trata de si algo puede hacerse o no. Sino de que, si puede hacerse, alguien lo hará.
Durante mucho tiempo, la fantasía encontraba un borde. No todo podía mostrarse. No todo podía realizarse. Ahora no está claro dónde termina eso.
Falta muy poco para que la diferencia entre lo que existe y lo que aparece deje de ser evidente.
Nota editorial
Gustavo Dessal es autor de Inconsciente 3.0 (Xoroi), donde explora las transformaciones de la subjetividad en la era digital y sus implicaciones en la clínica y la cultura contemporánea.





