Henry Odell, editor
Editorial
Con los años uno descubre que editar consiste aprender a reconocer aquello que permanece. No es una tarea sencilla. Porque permanecer no significa quedarse igual. Hemos visto desaparecer editoriales que parecían indestructibles y aparecer otras nuevas, sorprendentes e inesperadas. Hemos visto cambiar las formas de leer, de escribir, de distribuir libros y de conversar sobre ellos. También cambia la forma en cómo nos relacionamos con nuestros autores. Hemos visto cómo algunas palabras perdían fuerza mientras otras comenzaban a nombrar problemas que antes apenas éramos capaces de entender. También hemos comprobado que muchas discusiones que parecían definitivas apenas sobrevivían unos pocos años, mientras otras regresaban una y otra vez bajo formas distintas.
Tendemos a identificar la permanencia con la conservación. Solemos creer que algo permanece porque ha conseguido mantenerse intacto. Sin embargo, la experiencia editorial enseña justamente lo contrario. Ningún catálogo permanece porque publique siempre los mismos libros. Ninguna colección permanece porque conserve inalterable su aspecto. Ninguna tradición permanece por repetir indefinidamente las mismas respuestas. Si algo continúa vivo es porque ha sabido transformarse sin dejar de reconocerse.
No hablo simplemente de cambiar. Cambiar resulta inevitable. Hablo de comprender qué hace posible que algo siga siendo precisamente mientras cambia. Un bosque cambia continuamente. Una lengua cambia con quienes la hablan. Las instituciones cambian porque cambian las sociedades que les dan sentido. También nosotros cambiamos sin dejar de ser quienes somos.
En esta séptima entrega de la Revista Xoroi, queremos pensar la permanencia desde otro lugar. No como resistencia al cambio, sino como una forma particular de atravesarlo. Explorar una pregunta que atraviesa disciplinas muy distintas y que, sin embargo, parece adquirir hoy una renovada actualidad. ¿Qué significa permanecer cuando todo cambia? ¿Conservar las formas, o comprender qué relaciones hacen posible que una forma de vida, un saber, una comunidad o una cultura continúen encontrando su lugar en un mundo que nunca deja de transformarse?
Como siempre, no esperamos respuestas definitivas. Nos basta con que este número contribuya a mantener abierta una conversación que, quizá, nos ayude a habitar un poco mejor nuestro tiempo.




