Por Pablo Odell, editor
Sostener sin captura
Necesitamos recuperar una forma de confianza que consiste en aceptar que no todo necesita ser capturado para sostenerse. Confianza en que podemos caminar unos metros sin que el pensamiento nos ilumine el camino continuamente. Confianza en aceptar dejar algo incompleto, inacabado. Confíar en el silencio que hace aparecer imágenes donde antes había definiciones, preguntas donde antes había respuestas, intervalos donde antes había párrafos perfectamente cerrados.
Confiar en que lo importante ya está ocurriendo. Mejorar la relación entre el pensamiento y la lectura. ¿Dónde los textos todavía no confían en sí mismos… y dónde ya empezaron a hacerlo? Cuando alguien escribe desde el conocimiento, el texto protege el conocimiento. Cuando escribe desde el pensamiento, protege el razonamiento. Cuando escribe desde la confianza deja de protegerse.
No porque ignore lo que sabe ni porque renuncie al rigor, sino porque deja de vigilar continuamente el sentido. Acepta que no todo necesita resolverse al momento. Que algunas ideas maduran en silencio y a cierta distancia. Que una imagen puede sostener más pensamiento que una explicación. Que un intervalo puede ser más fecundo que una conclusión.
Entonces el estilo deja de ser una cuestión de forma y empieza a ser una forma de relación.
El texto ya no intenta convencer al lector. Tampoco conducirlo paso a paso. Construye un medio en el que ambos pueden permanecer el tiempo suficiente para que algo ocurra. Es entonces cuando reconocemos el estilo como una forma de relación con el saber; no como aquello que embellece un pensamiento, sino como aquello que hace posible una experiencia compartida entre un texto y un lector. Una forma de habitar el vínculo.
Confiar consiste en sostener algo sin apresurarse a capturarlo.
La experiencia que se sostiene. La experiencia que habitamos mientras dura la lectura. Dejar de notar que estamos leyendo. ¿Dónde el lenguaje sigue siendo objeto de lectura y dónde empieza a convertirse en medio de la experiencia? Por eso la idea de «universo literario» es tan potente. Nunca decimos: «la estructura literaria de Borges». Decimos: «el universo de Borges». Nunca decimos: «la sintaxis de García Márquez». Decimos: «Macondo». Todo nuestro lenguaje lo sabe mucho antes que nosotros, y eso, modifica las condiciones desde las que pensamos, sentimos y percibimos.
Pensábamos que sostener consistía en conservar. Más tarde aprendimos que también podía significar cuidar. Pero ambas ideas siguen compartiendo un mismo problema. Las dos desconfían. Conservar teme perder. Cuidar teme abandonar. Y cuando el miedo dirige el gesto aparece una vieja tentación. Capturar. Fijar. Nombrar definitivamente. Explicar por completo. Cerrar.
Capturamos aquello en lo que no confiamos. Controlamos porque desconfiamos. Definimos porque desconfiamos. Cerramos porque desconfiamos. Explicamos porque desconfiamos…
Confiar es construir un medio donde algo pueda seguir ocurriendo sin necesidad de ser capturado.
Sustinere sine captio.
Sean ustedes bienvenidos.
Nota editorial
RX #1 → medio.
RX #2 → vínculo.
RX #3 → condiciones.
RX #4 → sujeto.
RX #5 → operación.
RX #6 → La confianza como condición del sostén.





